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Tres pasadores del fuego en Grecia

Hace exactamente un año, en una noche  como la de hoy, 23 de junio de 2014, vivimos una experiencia extraordinaria en las Tierras Altas de Soria.  Ha transcurrido ya un año completo desde que iniciáramos nuestra ruta por las fiestas del solsticio de verano en Soria (véase entrada), y aún recordamos esos días con la emoción instalada en el pecho. Nos fuimos hasta allí desde el otro extremo del mediterráneo para vivir una de las celebraciones más emblemáticas del calendario festivo anual: la noche de San Juan y el paso del fuego en San Pedro Manrique.

Quizás para nosotros, hijos de la cultura tecnológica y globalizada, esta fecha no represente más que cualquier otra fecha del  secularizado calendario actual de fiestas.  Para el olvidado mundo campesino del que procedemos, constituía uno de los momentos clave del inmutable ciclo natural al que estaba intimamente unido.

En San Pedro Manrique ya no quedan campesinos, pero los sampedranos no olvidan revalidar año tras año su cita con un rito que a nosotros nos pareció riquísimo y complejo en sus múltiples manifestaciones y en el que pudimos presentir los ecos del misterio de una antigua fiesta solsticial. En este lugar de las Tierras Altas de Soria, se erige cada año, un monumento efímero a la resistencia contra el olvido, la uniformidad y el aburrimiento de nuestros días.  El escenario de una gran catarsis colectiva, de una gran orgía festiva que se desató a nuestra llegada, la tarde del 23 de junio de 2014 con una violenta tormenta de verano, y en la que no dudamos un momento en dejarnos arrastrar, mirando de reojo a un cielo que nos hacía albergar los peores presagios.

A las diez de la noche, el estado del cielo y la superficie del recinto de la iglesia de la Virgen de la Peña, donde se celebra el paso del fuego, hacían presagiar la suspensión de una fiesta esperada durante todo el año

Venidos de Grecia, el otro país de Europa donde todavía se conserva esta fiesta de orígenes solares contaminada como en San Pedro de elementos paganos, cristianos e incluso islámicos, nos asaltó la curiosidad y quisimos saber si los sampedranos tendrían noticia de la celebracion de un rito parecido al suyo en el otro confín del mediterráneo.  No solo recordaban la presencia de la investigadora griega Miranda Terzopoulou, que había estado estudiando el fenómeno soriano en años anteriores, (véase entrada: Sacerdotisas menores del sol y el fuego)  sino que nos reservaban la oportunidad de recoger el testimonio de tres de los protagonistas de esta gran celebración, tres pasadores del fuego: los hermanos Munilla (Carlos y Jesús) y Carlos Martínez, que llevados por la misma curiosidad que nos trajo a nosotros a San Pedro, se fueron un día al norte de Grecia, para descubrir cómo y por qué, las gentes de una tierra tan alejada de su pequeño pueblo soriano practicaban el rito de pasar como ellos sobre el fuego.

Solo con la perspectiva del tiempo y una vez devueltos a la realidad de lo cotidiano, somos capaces de poner en orden el caudal de emociones en el que nos vimos envueltos durante aquellos 3 días inolvidables.

Después de un año uno puede olvidar los nombres de los lugares que visitó. Aunque largo, será difícil olvidar el nombre de San Pedro Manrique. De allí nos llevamos mucho: El  “arbujuelo” símbolo supremo  de la fiesta que representa la ofrenda del pan y los dones de la naturaleza. La sensación de acogimiento, pertenencia, hermandad que es capaz de generar una comunidad en torno a un rito compartido. Y algunas reflexiones sobre las palabras “pueblo, nación, patria”, conceptos que en San Pedro albergan significados más profundos: respeto al legado de los antepasados, amor por la tierra,  y sobre todo, a los recuerdos de la infancia que, según el poeta, es la única y verdadera patria del hombre.

Así nos fuimos nosotros de San Pedro, como niños, con la emoción de haber tenido un tesoro entre las manos. Un año después volvemos a revivir nuestra experiencia soriana a través de la peripecia griega de estos tres sampedranos que como nosotros, se fueron lejos para saber algo más sobre si mismos.

Contadnos cómo descubristeis que en Grecia se celebraba un rito similar al vuestro y cómo surgió la decisión de poneros en marcha hasta allí. 

Por supuesto, el hecho de que en el pueblo se pasa el fuego cada año, es algo que has visto desde que tienes uso de razón y lo tienes asumido como algo normal. Pero a medida que vas siendo más mayor caes en la cuenta de que es algo realmente insólito y que como tal, no se hace en ningún otro sitio y consecuencia de ello es esa afluencia de visitantes llegados de todas partes para presenciarlo.

Esto te lleva, irremediablemente a cuestionarte por qué se lleva a cabo este rito, por qué en nuestro pueblo, en esas fechas, de esa manera, etc, etc. Esa inquietud por saber algo más sobre el tema, nos llevó a buscar, en la medida que estaba a nuestro alcance, información sobre el tema. Una de las fuentes de información fue el escritor soriano Antonio Ruiz Vega, quien además de proporcionarnos las obras de Elizabeth Chesley Baity y Julio Caro Baroja, nos informó de la existencia de otros pasos del fuego y ritos similares en otros lugares del mundo. Tras ponernos en contacto con embajadas y consulados de los diversos países para confirmarlo, surgió la idea de ir a visitar alguno de ellos, y el de Grecia, además de ser uno de los que más garantías tuvimos de que se seguía celebrando y de las fechas concretas, era con diferencia el más cercano y el más fácil de poder visitar. 

¿Nos contáis un poco las peripecias del viaje y cuál fue vuestro destino final en Grecia?

De entre los lugares en los que parecía posible poder presenciar el rito, nuestra elección fue Langadá, por que nos pareció más fácil poder llegar y alojarnos. Por tanto allí planeamos nuestro viaje.

Llegamos el día anterior al Paso del fuego, y directamente nos fuimos a entrevistar con los “pasadores”. No nos fue difícil encontrar a alguno de ellos, que nos recibieron amablemente e incluso nos mostraron las estancias donde tenían los iconos y se reúnen para danzar en las horas anteriores al paso del fuego y celebrar el resto de actos de la fiesta. Pero nos dijeron que el año anterior, por problemas con la Iglesia, el rito no se celebró y que este año, tampoco lo van a hacer. Aunque la gente del pueblo, nos comentó que es posible que no lo hagan públicamente, pero en secreto en el patio de alguna casa, por que el año anterior, así había sido.

Ante la posibilidad de quedarnos sin presenciarlo, después de haber llegado hasta aquí, decidimos irnos a a otro de los pueblos que teníamos como posibles. De los cuales, nos dijeron que el que más posibilidades tenemos es en Santa Elena. Pues de hecho, algunos pasadores de otros pueblos donde el rito ha desaparecido, se trasladan allí para participar en él. Por ello, nos fuimos hasta Santa Elena donde íbamos a permanecer durante los 3 días de la fiesta. Allí, no había posibilidad de alojarnos. Durante el primer día, establecimos relación con Christos, que vivía en Serres y quién nos buscó alojamiento en su ciudad y con quien hicimos los viajes de ida y vuelta durante los días restantes.

¿Cómo os introdujisteis en la celebración? ¿Os disteis a conocer a la comunidad o teníais algún contacto allí que os sirvió de guía? ¿Cómo fue la reacción de la gente ante vuestra presencia allí?

Efectivamente, nos dimos a conocer en la comunidad de pasadores de Santa Elena y les mostramos fotos nuestras pasando el fuego. Pero mayormente, la reacción fue de indiferencia. Solo algún intercambio de pequeños detalles o anécdotas sobre el rito. Tampoco mostraron mucho más interés. La impresión que tuvimos es que ellos celebran su fiesta a su modo y tampoco les interesa demasiado si existen otros ritos similares.

Vamos al relato de la celebración en sí misma: ¿Pudisteis seguir la liturgia completa?

Sí. No hay ningún problema en presenciar cada uno de los actos en el transcurso de la fiesta, aunque por supuesto, como meros espectadores, sin participar en ninguno. Pero no nos pusieron ningún impedimento para seguirles a cada sitio en los que llevan a cabo los múltiples actos que realizan, además del paso del fuego.

Es inevitable establecer comparaciones entre ambas celebraciones, ¿Qué aspectos encontráis comunes y qué otros os chocaron o encontrasteis muy diferentes a los de vuestra propia tradición?

La verdad es que las celebraciones tienen muy poco en común. Respecto al rito concreto del paso del fuego, poco más que el hecho de pisar descalzos una alfombra de brasas, ya que el griego tiene como finalidad acabar apagando las ascuas a fuerza de pisadas y el nuestro es lograr cruzarla sin quemarte. Ni en la forma de llevarla a cabo ni en la manera de vivirlo veo muchas similitudes.

En cuanto al marco en el que se realizan uno y otro, también es diferente. En el paso del fuego griego, forma parte de una serie de actos con un sentir religioso, en el que este es uno más y en el que los participantes son miembros de una comunidad definida por este carácter religioso. Sin embargo, en el paso del fuego de San Pedro, aunque coincide con la celebración de otros actos festivos del pueblo, nada tiene que ver con ellos y los pasadores pueden ser cualquier persona del pueblo que desee hacerlo sin necesidad ni espíritu de pertenencia de ningún grupo al efecto.

“Pirovatis” Pasador del fuego en Ayía Eleni. Ejecuta una danza sobre las ascuas ardientes mientras sujeta un icono con las imágenes de los santos Constantino y Eleni. (Foto: Gregory Dallis)

Y por último. De un viaje así tuvisteis que sacar muchas conclusiones… ¿Qué supuso para vosotros esta experiencia?

Jesús.- Bueno, pues principalmente que, aún siendo una cosa tan poco habitual, como cualquier otra cosa, hay maneras muy diferentes de llevarlas a cabo, y no son ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Únicamente, que cada uno vive la suya y nosotros, nos seguimos quedando con lo nuestro.

Carlos.- En mi caso tomar conciencia real de que el rito no se celebraba exclusivamente en San Pedro Manrique. A partir de aquí comprender que pese a ser una tradición con la que los Sampedranos nos identificamos profundamente siendo un símbolo inequívoco de nuestra identidad como pueblo, es simultáneamente una evocación de la experiencia trascendente que forma parte de la evolución interior del ser humano a lo largo de los siglos.

Volvamos al paso del fuego soriano, ¿Qué supone para un sampedrano ser pasador del fuego? ¿Cómo lo vive y de dónde surge la motivación?

Jesús.- Yo creo que para esto tendríais que preguntar a cada uno de los que pasan, pues para cada cual supone cosas distintas. Y es más, creo que si pasas el fuego durante años, no supone lo mismo en cada una de las etapas por las que vas pasando. Pero un sentir un poco generalizado, creo que podría ser como seña de identidad del pueblo. La motivación, supongo que en mayor o menor medida le surge a cada uno de los sampedranos, aunque luego sea una minoría la que lo lleve adelante y viene simplemente de que lo has visto hacer a otros desde que naciste.

Comparto la opinión de que son bastantes los Sampedranos que han pensado en pasar el fuego en alguna ocasión, el hecho de vivirlo como algo “natural” desde niño y el respirar la emoción que los familiares o amigos cercanos desprenden cuando cruzan las ascuas es algo que te empuja a participar.

Carlos.- En mi caso el hecho de ver pasar a mi hermano y vivir el momento de cerca cuando tuve la suerte de que me pasara a hombros fue determinante para participar. Una vez se ha pasado por primera vez, y se conocen las sensaciones, la motivación para continuar participando cada año pueden ser diferente. Pienso que cada pasador busca sentido a su participación en el ritual cada noche de San Juan.

Sabemos que hasta San Pedro se han acercado investigadores para dar respuesta a lo que parece difícil de explicar desde el punto de vista de la física. Según parece, en el caso griego el ritmo repetitivo de la música provoca un estado de ensimismamiento o “trance”. En vuestro caso, ¿Cómo os preparáis para afrontar la experiencia? ¿Cómo son los momentos previos al paso?

Jesús.- Si algún tipo de preparación hay, es psicológica. La primera vez, puede que consista en concienciarte de que has de pisar fuerte y firme, como te han dicho, aunque notes un gran calor. Y cuando ya has pasado otras veces, tomar tranquilidad pensando que ya has experimentado que hay que soportar un gran calor durante unos instantes, pero has salido ileso.

Aunque los momentos anteriores, siempre hay cierta incertidumbre, pues no solo depende de lo que tú hagas, pues también en gran medida es de cómo esté preparado el fuego.

Carlos.- En los momentos previos al paso los sentimientos son encontrados, por un lado la emoción de saber que llega el momento que llevas esperando todo un año, y por otro el respeto hacia la alfombra de ascuas que debes pisar.

El hacerse a uno mismo consciente de que participa en un ritual ancestral, del que es complicado saber su origen en estas tierras, y que se ha mantenido gracias al amor por la tradición de muchas generaciones anteriores, convierte el paso del fuego en algo mágico.

Al margen de que el paso del fuego sea uno de los momentos estelares de la Fiesta, nos sorprendió lo compleja que es la celebración en su conjunto, la cantidad de significaciones y asociaciones simbólicas que existen entre unos momentos y otros y sobre todo la forma en que culmina la fiesta. Nosotros lo vimos como una auténtica afirmación de orgullo, de cohesión y pertenencia a una comunidad. ¿Cuál es para vosotros el momento clave de la celebración?

Jesús.- Posiblemente el momento cumbre sea el recitado de las cuartetas por parte de las Móndidas. Además lo corrobora el hecho de que es el acto que cuenta con más expectación por parte de los habitantes del pueblo, ya que es el momento que reúne a la casi totalidad de los vecinos. Cosa que no ocurre con el resto de los actos. Quizás es el momento más íntimo, más nuestro.

Carlos.- En mi caso el momento preferido de la fiesta es la mañana de San Juan ya que se mezclan varios actos muy simbólicos, que al igual que el paso del fuego, hunden sus raíces en la historia. Ese trascender al tiempo presente es lo que me atrae de ellos.

Es curioso que San Pedro Manrique sea un pueblo próspero en un entorno tan castigado por el fenómeno de la despoblación como este de las Tierras Altas de Soria ¿A qué lo achacáis? ¿Diríais que es este sentimiento de cohesión alrededor de la Fiesta lo que lo mantiene vivo?

Jesús.- No creo que el sentido de cohesión alrededor de una fiesta “si existe”, ayude a mantener a un pueblo. Supongo que el resto de pueblos de la comarca que han desaparecido podrían tener el mismo sentimiento hacia su fiesta. Por otro lado, la despoblación también le ha afectado pues de sus tiempos de esplendor a hoy, la población se ha quedado en un tercio, solo que ya era un núcleo mucho mayor que los demás y al tener más posibilidades le ha ayudado a mantenerse, si bien es verdad que últimamente ha llegado a recuperarse un poco.

Carlos.- Las fiestas, como acto colectivo, siempre refuerzan el sentimiento de pertenencia a un entorno mayor que la propia persona o la familia. En San Pedro al igual que en cualquier otro pueblo o ciudad, así ocurre. El sentimiento de cohesión puede ser un puntal más en el que apoyar la resistencia a la despoblación, no obstante y desgraciadamente, creo que no es suficiente para fijar la población.

Toda tradición que aspira a permanecer debe evolucionar. Alguno de vosotros tenéis hijos y supongo que vuestro deseo es que continúen lo que vosotros les habéis dejado ¿Cómo veis el futuro de la celebración?

Jesús.- No es probable que, al menos los actos más representativos de la fiesta, lleguen a desaparecer. Pues aún en los momentos de la historia en los que no se han celebrado las fiestas, estos actos se han seguido manteniendo fuera de entornos festivos. Si bien tanto unos como otros, en algún momento han tenido sus épocas de crisis por falta de gente dispuesta a hacerlas, ya que, aún existiendo ese sentimiento de cohesión en la mayoría de los habitantes en torno a la fiesta, los actos tradicionales los llevan a cabo una minoría.

Carlos.- Es difícil predecir el futuro de la fiesta ya que la cantidad de gente que participa de los actos principales varía dependiendo de muchos condicionantes, y estos pueden variar también con el paso de los años. Lo que si es cierto, es que el hecho de que haya ha perdurado hasta ahora puede ser debido a que haya existido siempre un grupo de personas que ha mantenido el vínculo entre las generaciones precedentes y las siguientes, sabiendo transmitir el legado sentimental por la tradición. Creo que esta en el ánimo de todos los sampedranos que esto siga ocurriendo.

 

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Dionisio Martínez y el dinosaurio de Fuentes de Magaña

Mirando la desolación de los paisajes de Castilla se entiende que esta tierra diera a la literatura un mito de proporciones universales. Cielos inmensos y horizontes desnudos daban tanto para un idealismo desmedido como para una buena dosis de voluntad, indispensable para sacarle un trozo de pan a estos barbechos. El Quijote es un arquetipo de tanta fuerza que el vocablo quedó grabado en el alma de Castilla, que es su lengua y desde los tiempos de Cervantes ya no hemos dejado de usarlo para referirnos a aquellos que se aplican a causas imposibles.

Aunque alejado de los escenarios por donde vagó el Caballero de la Triste Figura, el norte de Castilla ya dio “quijotes” antes del Quijote. Como aquel fraile al que se le hizo insuficiente el horizonte de trigales de Berlanga de Duero, y cruzó el mar para ponerle nombre a islas, soñar un nuevo paso entre océanos 400 años antes de que se hiciera realidad, renunciar a todo un Obispado en Panamá para volverse a fundar conventos y terminar sus días en la austeridad de una celda. O como aquel pastor burgalés, Diego Marín, que dos siglos después, fascinado por el planear de los buitres, se lanzó desde el castillo de Coruña del Conde, su pueblo natal burgalés, montado en un ingenio volador construido con sus propias manos. Cuentan que se elevó en el aire 6 metros y recorrió 400 varas castellanas y que pudo haber llegado hasta el Burgo de Osma de no ser porque los curas y barberos del momento, los rompedores de sueños, le destrozaron la máquina.

Lo cierto es que los Sueños y el Hambre provocan ansias de volar, y desde los tiempos de Fray Tomás de Berlanga, Castilla no ha dejado de ver marchar a sus hijos. Sin embargo, tras la definitiva sangría de población que se inicia en los 60 y continúa en los 70 y 80 del siglo pasado, surge una nueva generación de “quijotes” que ha decidido quedarse  para luchar contra el  abandono de los campos y el silencio en las calles de los pueblos que les vieron nacer. Algunos tomaron las riendas de la situación, se hicieron alcaldes y tirando de ingenio se pusieron en marcha para revertir una tendencia que parecía imparable. Muchas veces entre la incomprensión de sus propios paisanos y el olvido de la Administración Pública.

Dionisio Martínez, nuestro quijote particular y alcalde de Fuentes de Magaña, hizo acopio de todo el idealismo y voluntad que le cayeron en suerte, y con una fe a prueba de curas y barberos, puso en marcha un sueño que al resto de los mortales nos habría parecido descabellado si no lo hubiéramos visto hecho realidad: Construir el dinosaurio más largo del mundo en un pequeño pueblo de las Tierras Altas sorianas.dino7

Dionisio, esperamos que no te moleste que te hayamos metido en el mismo saco que a estos dos soñadores -tu paisano Fray Tomás de Berlanga y Diego Marín-. pero es que vista así, “en frío”, la idea de la construcción del dinosaurio parece una auténtica “quijotada”. ¿Te consideras a ti mismo un soñador? Cuéntanos por favor, de dónde surgió la motivación para desarrollar este proyecto.

No me molesta en absoluto, entiendo que es incluso un halago, ¿Quién no ha soñado alguna vez con “salvar a su princesa”? Ciertamente soy un auténtico soñador, pero no por ello  dejo de tener en cuenta  la perspectiva de la realidad, no se puede estar siempre en las nubes, de vez en cuando hay que bajar a la tierra. El proyecto de “Dinopincho” surgió  porque entendía que había que buscar un nuevo motor de desarrollo para el pueblo, sobre los  modelos que se habían aplicado tradicionalmente en la zona, agricultura  y ganadería fundamentalmente, que han ido perdiendo protagonismo y no han sido capaces de generar trabajo para fijar población. Así que apostamos por el turismo. No en vano España es el tercer país como destino turístico del mundo y dentro de este plan global de dinamización turística, había una serie de puntos vitales para su desarrollo, generar la infraestructura necesaria para atender a los visitantes y algo que les motivara especialmente a venir. Había que hacer algo  diferente, singular, que no existiera en ningún otro lugar, pero a la vez partiendo de lo que ya teníamos, que eran las icnitas, -huellas fosilizadas de dinosaurio en roca-, cuyos yacimientos son muy abundantes en esta zona. Hasta ahora está teniendo un éxito increíble.

La verdad es que hasta que no te pones debajo del dinosaurio no eres consciente de su enorme tamaño. Me imagino que no resultaría tan fácil colocarlo, teniendo en cuenta que esta es una zona de vientos y temperaturas extremas. ¿Qué dimensiones tiene?

Es cierto, cuando estás a sus pies es cuando te das cuenta de lo enorme que es. La colocación fue complicada. Tuvo que ser trasladado desde el taller donde se construyó,  en tres piezas diferentes y luego se ensambló en su ubicación definitiva. La cola por ejemplo está calculada para que fluctúe ligeramente y así poder aguantar vientos extremos. Las dimensiones son de 32 metros de largo por 8 de altura. A día de hoy no nos consta que haya construida una réplica de dinosaurio a tamaño real más larga que esta.

Nuestra presencia en lugares como Fuentes de Magaña responde al interés por apoyar el esfuerzo de los pequeñas comunidades que quieren dar a conocer su patrimonio histórico, paisajístico e inmaterial. Aparte del turismo paleontológico, ¿Con qué otros recursos y potencialidades cuenta esta zona?

Vista de Fuentes de Magaña desde la horca o rollo de justicia (foto http://www.sorianitelaimaginas.com)

Contamos con unos paisajes llenos de contrastes, ciertamente maravillosos. Dentro de estos hemos diseñado una pequeña ruta en torno a 7 manantiales de  pequeño caudal  que no se secan en verano. Hay un túmulo celtibérico, un rollo de justicia.

Estamos rodeados de pueblos abandonados con encanto y a nivel monumental contamos con un  castillo precioso y unas iglesias románicas muy singulares en la zona, además de contar con  una excelente gastronomía.

De la virtudes culinarias de la zona te aseguro que podemos dar fe nosotros. Todavía nos acordamos de la caldereta de corzo que nos comimos en el bar de Melchor al día siguiente de nuestra llegada. ¿Qué productos son característicos de esta zona y qué otros platos se pueden probar por aquí?

Es una cocina muy variada, que combina todo tipo de alimentos desde carnes -cordero, cabrito y cerdo- , como de caza -perdices, codornices, corzos, ciervos, jabalíes- alimentos de la huerta y del campo, como las setas de cardo.

En esta zona se puede probar desde un plato de costillas de cerdo con pimientos riquísimo, hasta unas buenas alubias blancas con codornices, para chuparse los dedos, y sin dejar de lado unas buenas migas pastoriles, etc.  

¿Y tu plato favorito Dioni?

A mí personalmente me encanta la borraja, que es una verdura típica de la zona, cocinada  con patatas cocidas y regada con aceite de oliva virgen extra, es un plato muy saludable.

Puesto que el despoblamiento de las zonas rurales es un problema que nos preocupa especialmente y aquí, en las Tierras Alta de Soria, viene azotando ya desde hace décadas ¿Crees que se está frenando la tendencia de los últimos años?  

Pienso que no, más bien todo lo contrario, si no somos capaces de generar empleo sostenible, nunca podremos revertir esta situación y no ayuda demasiado el tener unas carreteras penosas y unas telecomunicaciones prácticamente del siglo pasado.

Hoy día este adjetivo se escucha en todas partes ¿A qué te refieres cuando hablas de empleo “sostenible” para Fuentes?  

Me refiero a que tiene que ser un empleo que sea respetuoso con el medio ambiente y con el entorno rural, en mi opinión hemos olvidado como nuestros antepasados  mimaban  la naturaleza y la preservaron para nosotros. Ahora sin embargo parece que todo vale en aras del progreso, aún a costa de que puede estar en juego la propia especie humana con estas políticas tan destructivas. No pensamos para nada en las nuevas generaciones, creo que no tenemos derecho a esquilmarles todos los recursos naturales y  dejarles un mundo contaminado. Ahora tenemos el ejemplo energético, en lugar de fomentar las energías “limpias”, se pretende  extraer gas por medio de la controvertida  técnica del  “fracking”, que puede contaminar los acuíferos.

Castillejo S Pedro1

En Castillejo de San Pedro: un prodigio de arquitectura popular que algunos vecinos están empeñados en rescatar del abandono. Observad la pared. Piedra sobre piedra sin un rastro de cemento. Tan sólida y segura que este vecino no tiene reparos en dormir la siesta bajo su sombra. Todo el pueblo sigue el mismo esquema constructivo. De momento el ladrillo visto no ha hecho acto de presencia.

¿Crees que las nuevas tecnologías serán la solución?

Las nuevas tecnologías bien utilizadas pueden ser la solución, se supone que están al servicio de los hombres para hacernos la vida más fácil. Aunque a veces es todo lo contrario.

Por ejemplo, ¿Tenéis internet en el pueblo?

Tenemos internet en el pueblo, pero las velocidades son de 3 megas a lo sumo. Con este ancho de banda apenas sirve para  navegar por la red  y desde luego no sirve para poder realizar una videoconferencia.

¿Te parece que las políticas que se diseñan desde Bruselas, Madrid o Valladolid  tienen un impacto positivo en el desarrollo de la vida de los pueblos? 

A tenor de los resultados, es evidente que no. En mi opinión  no son conscientes de la realidad o no lo quieren ser, tiene que haber una verdadera voluntad para conseguirlo, no basta con hacer algún guiño de vez en cuando.

¿Os sentís apoyados por las instituciones ? ¿Qué balance haces de tu experiencia de estos años como alcalde?

Yo a menudo me siento verdaderamente solo y te desespera ir con  tus reivindicaciones, con tus proyectos y que no te aporten soluciones, algunas de las cuales dependen exclusivamente de ellos. Es como si estuviéramos  inmersos en  “guerras “ diferentes. Veo demasiada burocracia, entre las administraciones, cuando tendría que haber un verdadero espíritu de colaboración en aras de atender mejor a los ciudadanos, que es a los que verdaderamente nos debemos.
En estos años de Alcalde, creo que he demostrado que con voluntad, imaginación  y muchísimo trabajo, se puede revertir la situación del medio rural, pero  puede ser un esfuerzo baldío si al final no logramos generar empleo, que  es la clave fundamental para conseguir que cualquier persona que lo desee pueda vivir en un pueblo.

Entonces Dioni, la causa de los pueblos, de su revitalización, ¿Es verdaderamente una causa de quijotes?

Tal y como están hoy, al menos en la provincia de Soria y más concretamente en la Comarca de Tierras Altas, pienso que hay que echarle muchas ganas y para eso tienes que ser muy soñador, hay demasiada gente que no cree que es posible revitalizarlos y a los soñadores no nos va el rendirnos, sin al menos haberlo intentado.
Yo más bien pienso que debe de haber una implicación mayor por parte de todas las administraciones, incluida la Europea. De hecho tenemos en marcha una jornada con intelectuales  y economistas para tratar de aportar soluciones y hacérselas llegar para que implementen políticas que puedan cambiar esta situación. Desde mejoras fiscales para empresas , hasta la mejora de infraestructuras y telecomunicaciones con el teletrabajo como fondo. Hay  un desequilibrio impresionante que habría que corregir con políticas activas que realmente creen empleo y puedan fijar población.
Nuestra idea es comprometer, mediante un manifiesto a todas las fuerzas políticas independientemente de los colores, para que lo trasladen y defiendan en Europa. Nosotros somos tristemente el lugar más despoblado de toda Europa y si no lo remediamos dentro de una década o a lo sumo dos habremos prácticamente desaparecido. Seremos una especie protegida.

Y por último, ¿Qué conclusión sacas de nuestra corta pero intensa visita aquí en vuestro pueblo? 

Para mí  fue un auténtico placer y un gran honor poder estar con todos vosotros y poder enseñaros parte de nuestra tierra, que ya en parte seguro que también será vuestra. Fue una experiencia maravillosa, con personas verdaderamente  encantadoras, con gran interés por nuestra cultura. Esto aún tiene más mérito tratándose de personas que provienen de la cuna de la civilización occidental: Grecia. Si hemos conseguido que hayáis disfrutado y que recordéis vuestra estancia con cariño, ya con eso, para mí al menos habrá  merecido la pena.
También demuestra que hay un potencial turístico que no vendría nada mal aprovechar, e incluso potenciar y mejorarlo.

“Echar los niños al Señor” y otros prodigios en torno a la noche de San Juan

“Esta noche todos los ríos del mundo llevan una gota del Jordán. Por eso es milagrosa el agua”
La dama del alba. Alejandro Casona

En nuestro interés por el origen de las fiestas hemos elegido la festividad de San Juan como argumento central de nuestra ruta de este año. Esta fiesta, que comienza la noche de cada 23 de junio, es una de las más importantes del calendario festivo español e internacional. San Juan es, por encima de la advocación cristiana, una celebración del solsticio de verano, anclada en celebraciones de origen precristiano con una dimensión agraria y erótica muy marcada. La fiesta marca el tránsito entre la primavera y el verano, periodos relacionados con la fecundidad de la tierra- la siembra y la cosecha- y gira en torno a la exaltación de dos elementos opuestos- el agua y el fuego-.

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En las tierras altas de Soria

Imposible dar una idea desde aquí de la variedad de paisajes que aguarda a todo aquel que se adentra en esta desconocida provincia de Soria. Nosotros entramos por el norte desde La Rioja, dejando a un lado las cumbres de Urbión y las inmensas extensiones de pinares, para dirigirnos a la comarca de las Tierras Altas. Sigue leyendo

cielos de Soria

Lo primero en lo que uno repara cuando llega a Soria es en la anchura del cielo. De él se espera todo. No se mira: se lee, se escudriña, se contempla.

Por estas tierras nunca se ha echado de menos el mar…

Por la Rioja: De Haro a Nájera, la ciudad que fue Reino.

Desde el nacimiento del río Nervión nos adentramos en la capital del Rioja: Haro. Una ciudad repleta de bodegas con nombre en la historia del vino de Rioja. No podríamos haber encontrado mejor ambiente a nuestra llegada.

Plaza Mayor de Haro (La Rioja)

Andan estos días preparándose para una de las fiestas más curiosas del calendario festivo: la batalla del vino. Este festejo es un ejemplo de cómo la costumbre de mancharse con vino al terminar la romería de San Felices acaba convirtiéndose en una auténtica bacanal que ha derivado en tradición. Aquí, en los riscos de Bilibio, muy cerca de las gargantas por donde el Ebro se interna en La Rioja el triunfo de Baco será absoluto y nos lo perderemos por muy poco: será el domingo 29 de junio.

http://www.batalladelvino.com/galeria.html

batalla del vino

Dejamos Haro preparando sus fiestas para poner rumbo hacia Nájera, pero antes hacemos una parada en Uruñuela para visitar la bodega de nuestro amigo Enrique Artacho.

viña Berneda

Enólogo y agricultor, dirige con orgullo Viña Berneda, una bodega familiar que ha heredado de sus mayores. Después de recorrer la bodega nos quedamos a probar dos de sus vinos: su exquisito crianza del 2009 y un suave cosechero que elabora por maceración carbónica: el método tradicional de elaboración que se seguía aquí en la Rioja para producir el vino de consumo diario, antes de que vinieran los franceses con sus técnicas de envejecimiento en barricas.

Y por fin Nájera. Paseando por sus calles nada nos habla de su pasado esplendor. Porque lo grandioso de esta ciudad queda oculto al abrigo de la roca, que es de donde surge todo aquí. Oquedades que fueron refugio de invasiones en tiempos en que estas eran tierras fronterizas.  Piedras que ocultan la historia mítica del lugar, como la que cuenta que el Apostol Santiago, en su viaje evangelizador por el norte de la península, debió dejar aquí olvidado el Santo Grial para que siglos más tarde, allá por el 1042 en tiempo de empuje de moros, un piadoso rey cristiano lo descubriera milagrosamente en el interior de una cueva. Leyenda que nos habla de una perdiz que busca refugio en el interior de una gruta perseguida por el halcón del rey, y a quienes el mismo encuentra postrados, la una junto al otro, ante la visión de la jarra sagrada. Un ramo de azucenas y una imagen de la Virgen. Órdenes militares y templos que surgen al abrigo del milagro de la gruta. Historias para revitalizar la lucha contra el Islam que en aquel tiempo asola la región.

Monasterio de Santa María la Real: el templo que nace de la roca

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Nadie diría que esta pequeña ciudad riojana a la que el río Najerilla divide en dos, fuera en los inicios de la Reconquista, capital de un extenso reino, el de Nájera-Pamplona. En su templo mayor, Santa María la Real, al abrigo de la gruta que da origen al templo, están enterrados los reyes de las primeras dinastías navarras y castellanas. Sepulcros que guardan en el silencio de los siglos la trama de intrigas, alianzas matrimoniales y traiciones que mas tarde darían lugar a los futuros reinos de Aragón, Castilla y Navarra. Y por si fuera poco por aquí pasa el Camino Francés que va a Santiago de Compostela.

Ya veis que en España cualquier rincón de su geografía aguarda con tesoros ocultos de un pasado glorioso. Así que cuidado con pasar de largo…

Panteones de los reyes del reino de Nájera-Pamplona en la cripta de Santa María la Real

Rutas inéditas viaja a las fiestas del solsticio de verano en Soria

Después de pasarnos unas cuantas sesiones del curso de rutas inéditas tras las huellas del poeta Antonio Machado por esta ciudad castellana (véase la entrada “los libros que nos inspiraron una ruta (I). Campos de Castilla”), de invitar a la etnógrafa griega Miranda Terzopoulou para que nos hablara de los ritos de paso del fuego en Grecia  y España (véase la entrada ¨Sacerdotisas del sol… ¨). Después de saber que el topónimo Soria guarda relación con el culto solar, y que en una pequeña población del norte de la provincia se conserva una de los dos únicas manifestaciones de este ritual en Europa (la otra se conserva en Langadá en el norte de Grecia), no hemos podido resistir la tentación de presentarnos allí del 21 al 27 de junio para presenciar esta extraña costumbre que han venido a estudiar antropólogos y etnógrafos de todo el mundo.

Nacimiento del RIO NERVION

Desde Bilbao, donde llegaremos a una hora tan intempestiva como las 7:00 de la mañana del sábado 21 de junio en vuelo nocturno procedente de Atenas, cogeremos carretera secundaria y manta y haremos nuestro primer alto en el camino en la zona limítrofe entre las Merindades de Burgos y la provincia de Álava, para disfrutar de un monumento natural que corta la respiración: el nacimiento del río Nervión. Ese río que madurará y cambiará de sexo en pocos kms. pasando de río a ría con la ciudad de Bilbao como testigo, sin saber que al poco le espera el mar, que es el morir, como le gustaba decir al poeta.

 

De aquí a Soria no hay mucho trecho pero antes tenemos que atravesar la peligrosa tierra riojana. Nosotros no seremos como Ulises, no nos haremos atar al palo mayor de la nave para no sucumbir a los cantos de sirena de los vinos riojanos. Caeremos con mucho gusto en la tentación y nos meteremos de lleno en un par de bodegas. Una de las grandes: Viña Tondonia, en Haro y otra más familiar: Viña Berneda, en Uruñuela. Intentaremos salir de pie y con mucho sigilo, porque en la Rioja las sirenas llevan tricornio y te esperan agazapadas en cualquier recodo del camino.

Poco a poco nos iremos aproximando a nuestro primer destino: Fuentes de Magaña, en plena Celtiberia soriana, una tierra donde el toro y el fuego siguen siendo símbolos casi sagrados. Allí plantaremos nuestros reales la espera de que ocurra la apoteosis del fuego, en plena medianoche del 23 de junio, muy cerquita de aquí, en un pueblo llamado San Pedro Manrique.

Y puesto que el fuego es el protagonista de esta fiesta, no perderemos la ocasión de quedarnos a presenciar el ritual del día siguiente, en el que tres jovencitas del lugar se convertirán durante algunas horas en sacerdotisas del sol, y procesionarán por el pueblo vestidas de gala con un pesado cesto en la cabeza, donde portarán, como forma de acción de gracias, el atributo sagrado de la diosa Ceres: el pan.

Pero el fuego no nos abandona porque de San Pedro Manrique nos vamos a Soria para presenciar las fiestas de San Juan, donde en los próximos días, doce cuadrillas al mando de doce jurados toman el mando transitorio de la ciudad, que ya en tiempos antiguos fuera gobernada por doce linajes.

SacaY como Soria le tiene cogido el gusto al mágico número 12, el 26 por la mañana nos levantaremos temprano para irnos con las doce cuadrillas  a presenciar ¨la Saca¨ donde, como no podía ser de otra manera, DOCE toros, serán liberados en el monte de Valonsadero.
Mientras tanto toda Soria bailará y festejará la suelta del dios-toro, en el mismo lugar en cuyas rocas, según el polémico y soriano de adopción Fernando sánchez Dragó dice en su libro Gárgoris y Habidis: una historia mágica de España, fue grabada esta misma escena que presenciamos hoy día, por los sorianos que vivieron aquí hace 3000 años.

Y Aunque las calles de Soria ardan de fiesta, nosotros nos apartaremos del bullicio por unas horas para encontrarnos con nuestro poeta, al que tantos ratos hemos dedicado, con quien nos daremos ese paseo tantas veces soñado en el aula, esta vez real, siguiendo el curso del Duero hasta San Saturio. Abriremos su Campos de Castilla e iremos poco a poco sintiendo su presencia, pues en este paisaje se dejó el alma, y a través del viento nos llegará su voz, que nos dirá seguramente, que habríamos hecho mejor en traernos el Juan de Mairena, que es el libro para los tiempos que corren.  Untitled-2

Nos iremos de Soria siguiendo el curso del Duero pero no sin ver antes la Capilla Sixtina de Castilla, como denomina José Jiménez Lozano en su Guía espiritual de Castilla a la iglesia de San Baudelio de Berlanga. Una pequeña maravilla, un monumento erigido a la sed espiritual en plena sequedad del páramo soriano.

Pero una cosa es soñar el viaje y otra cosa vivirlo, porque el camino tiene muchas encrucijadas y uno nunca sabe qué se le puede presentar. En cualquier caso os contaremos con detalle todo lo que ocurra.

Hasta la vuelta.