La Endiablada de Almonacid del Marquesado

Por Elmira Myresioti-Aliberti

El día 1 de febrero, en el pequeño pueblo de Almonacid del Marquesado, en La Mancha de Cuenca, empieza el primer acto de una fiesta tan antigua que hunde sus raíces en la época celtibérica y, pasando por las épocas romana y medieval, llega hasta nuestros días. Se trata de una celebración de cuatro días de duración (hasta el 4 de febrero) en honor a la Virgen  de la Candelaria y San Blas, también conocida como La Endiablada.

Los orígenes

Para explicar la conexión entre  la Endiablada y nuestro interés por los ciclos festivos, tenemos que referirnos como siempre a sus orígenes. En el mundo celta, el día 1 de febrero se celebraba la festividad de Imbolc en honor a la santa Brigida o Briganti, en la que se representaba el sol primaveral que renace después del invierno, y el fuego sagrado que purificaba la tierra, además de proteger a los rebaños. Es importante notar que esta fiesta está situada en el calendario a medio camino entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. En la época romana, las fiestas “purificatorias” o Lupercales, se celebraban en honor a Fauno Luperco el día 15 de febrero y el propio mes debe su nombre a estas festividades en las que se celebraba la februa (=purificación). Son estas fiestas de origen pagano las que el Papa Gelasio, en el 496 d.C., asimiló al culto cristiano, primero en forma de letanías y más tarde en la liturgia de la Purificación de la Virgen de la Candelaria.

De esta manera llegamos a la asociación de la Virgen de la Candelaria con la Endiablada de Almonacid del Marquesado. En el calendario litúrgico, cada 2 de febrero, exactamente cuarenta días después del 25 de diciembre –día que se fijó como fecha de nacimiento de Jesucristo en tiempos de San Ambrosio– se celebra la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén, justo cuando la Virgen María cumplía la cuarentena prescrita por la ley judaica que permitía a aquellas mujeres que habían sido madres, acceder de nuevo al templo tras el periodo de purificación. Una de las opiniones que prevalecen al respecto de los orígenes de la Endiablada afirma que es exactamente a este episodio de la vida de la Virgen al que se refiere la fiesta. Dice la tradición que la Virgen, avergonzada por el hecho de no haber conocido varón, se sintió observada por la gente y entonces unos pastores aparecieron para ayudarla. Vestidos como “diablos”, los pastores empezaron a danzar y a hacer sonar unos ruidosos cencerros, atrayendo así la atención de la gente y permitiendo a la Virgen entrar en el templo sin que nadie se enterara.

Deberíamos aquí recordar un documental que nos ofreció la oportunidad de compartir una mirada muy especial sobre la fiesta de la Endiablada. Se trata del documental que grabaron en 1964, el antropólogo Julio Caro Baroja y su hermano, el guionista y director de cine y de televisión, Pío Caro Baroja, y que formaba parte de una serie titulada “Para conocer España. El año del Pueblo”. La serie se filmó en el marco de una coproducción entre la productora de los hermanos Caro Baroja llamada “Documentales Folklóricos de España” y el NO-DO. La primera escena del documental la describe perfectamente Pío Caro Baroja en su libro autobiográfico: “Recuerdos de un documentalista – Historias de la vieja querida”. El documentalista narra que las primeras imágenes que encontraron entrando en Almonacid del Marquesado fueron las de un molino abandonado entre unos chopos y un montículo sobre el que habían puesto una gran cruz de madera de la que colgaban unas serpientes, debajo de las cuales se encontraban colocados restos de alimañas. Los hermanos sacaron allí una foto y eligieron esta feroz imagen como presentación de su documental. Nada más comenzar el documental, esta imagen de la cruz, hace que el espectador perciba la presencia de la muerte simbólica junto con un elemento pagano. Y es precisamente por causa de este elemento pagano por lo que, según los hermanos Caro Baroja, los representantes de la iglesia en el pueblo han sido siempre muy críticos hacia la fiesta.

La sensación general que provoca en el espectador el documental de los hermanos Caro Baroja es que se trata de una fiesta extremadamente íntima para sus participantes, quienes dedican a sus actos su más profunda piedad y devoción junto al mayor esfuerzo físico y mental. Rodado en 1964, nos muestra la imagen de una España muy alejada de la actual: rostros milenarios, casas de uniforme blancura, calles sin pavimentar por las que transitan animales de carga.. El carácter profundamente ancestral de la  vida.  Podríamos también decir que los elementos más destacables que predominan en el documental –y que más adelante se explicarán– son el hecho que todos los participantes en la Endiablada son varones, la indumentaria llamativa de los diablos, su caminar pausado para provocar el sonido incontrolable de los pesados cencerros que llevan atados a la cintura, y finalmente, sus danzas e impresionantes saltos, que tienen lugar dentro de la iglesia.

EL PUEBLO

Julio Caro Baroja, en su estudio titulado “Los “diablos” de Almonacid del Marquesado”, publicado en 1965 en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, describe este municipio de la provincia de Cuenca en que se encuentra a unos 115km de Madrid, como “un viejo pueblo castellano, con casas de piedra y yeso, blanqueadas en su mayor parte y con un sabor entre manchego y alcarreño”. El antropólogo hace notar también que cuando en 1964 él y su hermano Pío visitaron Almonacid con el propósito de grabar el documental, el pueblo contaba con unos 900 habitantes y sufría ya los efectos de la emigración provocada por la evolución de la maquinaria agrícola. Julio Caro Baroja menciona además, que el pueblo vivía de su producción agrícola y ganadera. Sin embargo, la frase con la que el famoso antropólogo crea la imagen más viva de Almonacid del Marquesado es la siguiente: “Los portones de los corrales mismos nos hacen pensar, al punto de verlos, en la salida de Don Quijote.”

Hoy en día Almonacid del Marquesado cuenta con 468 habitantes y su población ha “envejecido”, por falta de nacimientos, hecho que demuestra el poder de la corriente migratoria hacia las grandes ciudades. Aunque la agricultura ya no es el medio principal de vida para los habitantes del municipio, la mayoría de las familias poseen tierras de labor. La ganadería, que antes constituía uno de los medios de vida tradicionales del pueblo, actualmente está completamente abandonada. El paisaje tradicional también ha cambiado. Aquellas casas de piedra encaladas del documental, si no se han venido abajo han sido reformadas con materiales más modernos pero de dudoso gusto.

Prevalecen dos versiones sobre las muchas que hacen referencia al nombre de Almonacid. La primera indica que procede de la palabra latina monasterium unida al artículo árabe al que resulta dando el nombre “al-monastir” que significa “el monasterio”. Considerando que no se conoce el tipo de monasterio estaba ubicado allí, dado que no hay documentos anteriores al siglo XIII sobre la historia del lugar, se supone que se debe a algún monasterio cristiano previo a la invasión árabe. La segunda deriva de la unión de las palabras árabes almunia que significa huerta y Sidi que significa “del Señor”. En relación con el topónimo “del Marquesado”, la denominación fue añadida cuando en 1305, la villa de Alarcón a la que pertenecía Almonacid, abandonó su condición de realengo y el pueblo pasó a ser posesión de los marqueses de Villena. Aunque el marquesado dejó de existir, la denominación se mantuvo hasta la actualidad.

SAN BLAS

San Blas, conocido ampliamente como curador de los males de garganta, pero también como protector de los animales, y a quien Julio Caro Baroja asocia con el santo Agios Vlasios que la Iglesia ortodoxa griega celebra cada 11 de febrero, es el santo patrón de Almonacid –junto al Santísimo Cristo de los Milagros– y la fiesta en su honor y en honor de la Virgen Candelaria es la más importante que se celebra en el pueblo. Es también muy interesante observar que aunque la fiesta tenga lugar en mitad del invierno, es la que atrae a más gente y cuenta siempre con la mayor participación de personas criadas en el pueblo que hoy no viven allí y que junto con sus descendientes, vuelven cada año para la Endiablada.  Asimismo es interesante observar la diferencia entre el carácter profundamente íntimo de la fiesta reflejado en el documental de los hermanos Caro Baroja, propio de una sociedad rural aislada, y el actual, más propio de una sociedad desacralizada en el que predomina el elemento socio-cultural sobre el religioso.

La relación entre el santo y el pueblo, y por consecuencia su relación con la Endiablada, tiene su propia historia, o leyenda, según la cual se explican los actos de la fiesta. Se dice que durante la Edad Media, en un paraje llamado Los Majanares, situado entre Almonacid y Puerta de Almenara, un pastor encontró enterrada una imagen de San Blas. El descubrimiento acabó en una disputa entre ambos pueblos por la propiedad de la imagen, la cual se solucionó con un hecho que fue interpretado como milagroso: Aunque los habitantes de Puerta de Almenara intentaban mover la imagen usando una pareja de bueyes, aquella se quedaba inmóvil, mientras que los pastores de Almonacid lograron trasladarla al pueblo usando solamente unas escuálidas mulillas. Los pastores de Almonacid empezaron entonces a hacer sonar los cencerros de sus ganados para expresar su alegría y limpiaron la imagen del santo de la tierra que la cubría usando el único remedio que tenían a mano, el aguardiente. En esta leyenda se basan las celebraciones que tienen lugar hasta hoy día, cada 3 de febrero, el día de San Blas.

LOS PERSONAJES Y LA FIESTA

Los diablos

La hermandad de los Diablos, también llamada “la Endiablada” (no confundir con la hermandad de San Blas), es una corporación religiosa dedicada a la Virgen Candelaria y San Blas. A la hermandad pueden pertenecer solamente varones habitantes de Almonacid, sus descedientes y los que se han casado con una mujer almonaceña.

Diablo de San Blas. foto: Cristina García Rodero (1974)

El diablo más antiguo -no se trata del más viejo sino del que más años pertenece en la hermandad- se llama “Diablo Mayor”, representa la autoridad dentro de la Endiablada, y es él quien autoriza la entrada de cada nuevo miembro y vigila el comportamiento de todos los diablos.

Diablo Mayor. Fuente: http://www.laendiablada.com

El elemento que quizás caracteriza más a la fiesta de San Blas y la Candelaria en Almonacid es la indumentaria de los diablos. Su traje, siempre hecho a mano, es de colores y estampados muy llamativos y el gorro que llevan para las festividades de la Candelaria, y que después reemplazan por una mitra de obispo para San Blas, es una pieza cilíndrica cubierta de flores. Sin embargo, los atributos que atraen más atención son los pesados cencerros que portan los diablos, en conjuntos de dos, tres o cuatro, ligados a una especie de cinturón atado a la cintura. Finalmente, su indumentaria se complementa con una “porra”. Se trata de un palo que lleva pegada en su extremo la figura de una cabeza monstruosa.

Foto: Enrique Cuesta. Fuente: http://www.la endiablada.com

Foto: Enrique Cuesta. Fuente: http://www.la endiablada.com

Sin embargo, hay que notar que antiguamente la indumentaria de los diablos solía ser mucho más espantosa, hecha de pieles de animales y con lagartos y serpientes pintados en las telas. El aspecto de la Endiablada era mucho más “feroz” -los diablos llevaban caretas monstruosas también- y mucho menos uniforme.

Endiablada

Las danzantas

Las danzantas son un grupo de danza formado por 10 mujeres; 8 danzantas, una “palillera” encargada de portar los palos que el grupo utiliza y una “alcaldesa” que encabeza el grupo en sus danzas. Hasta los años ’80, el grupo estaba formado únicamente por danzantes varones. Ya  desde los años ’60 comenzaba a darse la deconstrucción del cuerpo de danza –hecho que también se nota por la ausencia de los danzantes en el documental de los hermanos Caro Baroja–. Fnalmente en 1981 las mujeres se hicieron cargo del mismoeniendo sin embargo, dos varones para los papeles del “alcalde” y del “palillero” hasta 2012, de cuyos papeles empezaron a ocuparse las mujeres.

Foto: Enrique Cuesta. Fuente: http://www.la endiablada.com

La participación del cuerpo de danzantas en las festividades de la Candelaria y San Blas consiste en recitar dichos, o poemas a la Candelaria y San Blas tras la misa y en ejecutar diferentes coreografías cuidadosamente ensayadas. Sus dichos tienen una temática variada, pueden ser escritos por la propia danzanta o por otras personas con habilidades poéticas y en general suelen emocionar mucho a los habitantes del pueblo. Las danzas son también de ritmos variados y pueden ser acompañadas por golpes de castañuelas. Se dice que estas danzas pueden tener un origen celtibérico  relacionado también con las “danzas de espadas” de los vascos.

La indumentaria típica de las danzantas consiste en falda de colores emparejados, enaguas, medias, mandil negro, alpargatas blancas y pañoleta blanca para el día de la Candelaria y negra para San Blas. Sobre las medias llevan cintas rojas cruzadas y sobre el hombro llevan cintas multicolores.

Los actos

 Día 1 de febrero

El día 1 de febrero, día de San Ignacio, los diablos se reúnen a las 8 de la tarde en la casa del Diablo Mayor y, acompañados por las danzantas, se dirigen hacia la casa del alcalde, sin dejar de hacer sonar sus cencerros, con el objeto de pedirle el permiso para empezar la fiesta. Más tarde se dirigen al atrio de la iglesia donde rezan por las almas de los diablos difuntos y después recorren el pueblo haciendo sonar sus cencerros. Este sonido llenará cada día y casi sin interrupción hasta la tarde del tercer día, las calles del pueblo.

Día 2 de febrero

El segundo día, el día dedicado a la Virgen de la Candelaria, los diablos se juntan en la casa del Diablo Mayor a las 8 de la mañana y después visitan a la Madrina mayor de la Virgen para recoger una torta de mazapán que se sorteará después de la fiesta. La torta se pasea por todo el pueblo y es llevada por un grupo de diablos que va de puerta en puerta recogiendo dulces. Este recorrido termina con la llegada de los diablos a la iglesia donde comienza la procesión a mediodía.

Foto: Enrique Cuesta. fuente: http://www.laendiablada.com

La procesión se encabeza por el estandarte de la hermandad de la Virgen y siguen los diablos danzando y saltando delante de la imagen de la Virgen dando vítores en los que ponen todo su alma y esfuerzo. A la procesión acompañan también las autoridades, el párroco y las danzantas. Las danzantas también cumplen con sus danzas y vítores a la Virgen.

Procesión de La Candelaria

Después de la procesión es la hora de la misa y justo cuando esta termina, los diablos dejan el protagonismo a las danzantas quienes llevan cada una una pieza de arado a la que dedican un verso de carácter religioso. Luego las danzantas empiezan a dedicar sus “dichos” a la Virgen y toda la gente presente se conmueve enormemente con sus palabras poéticas. Cada dicho termina con un  poderoso viva por parte del pueblo.

Más tarde, después de comer y descansar, los diablos que ya no llevan su tocado de flores sino la mitra episcopal en honor de San Blas, se dirigen primero al cementerio para recordar a los difuntos y a continuación a la iglesia portando cada uno una vela. Cuando llegan a la iglesia, el Diablo Mayor lava  la imagen de San Blas usando un paño mojado en aguardiente y la adorna con las cintas y los exvotos de los fieles. Durante todo este proceso, los diablos siguen danzando ante el santo hasta el momento en que el Diablo Mayor profiere los vítores que una vez más emocionan a la hermandad y la gente presente.

Lavado de la cara de San Blas con aguardiente. Fuente: http://www.laendiablada.com

El día termina con una reunión de los diablos en la plaza del pueblo, siempre después de una vuelta por las calles para hacer sonar los cencerros, donde empiezan de nuevo a danzar y escuchar los vítores del Diablo Mayor.

Día 3 de febrero

El día de San Blas empieza, igual que el día anterior, con los diablos reunidos en la casa del Diablo Mayor. A continuación, hacen un recorrido por el pueblo llamando a cada puerta para recoger dinero para la hermandad. El recorrido termina poco antes del mediodía cuando los diablos danzan brevemente dentro de la iglesia antes de la procesión en honor a San Blas. La procesión en si misma es casi igual a la de la Virgen. Las únicas diferencias son las mitras que portan los diablos y el hecho de que el público, no solo está formado por habitantes del pueblo, sino también por visitantes de pueblos vecinos y de otras partes de España y aún del extranjero, cuya presencia es todavía mayor que la del día anterior.

 

2013 - Procesión San blas

Igual que el día 2, después del descanso, alrededor de las 5 de la tarde, los diablos dan una vuelta por el pueblo y después se reúnen en la plaza para danzar y dar vítores.

A las 8 de la tarde llega el momento de dar una última vuelta por las calles y luego, acompañados por los vecinos, los diablos vuelven a reunirse en la plaza una última vez ,donde rodean al Diablo Mayor sin cesar de danzar. Él intentará hacerlos parar elevando y moviendo su porra y cuando lo logre empezará a proferir varios vítores. El fin llega tras el “Hasta el año que viene, si Dios quiere” del Diablo Mayor y los diablos continúan con sus danzas hasta quedarse sin fuerzas para continuar.

Día 4 de febrero

El día 4 de febrero es el “San Blasillo” y también se considera festivo. Por la mañana, las danzantas recorren el pueblo danzando, pero esta vez sin usar castañuelas sino palos que golpean unas contra otras durante sus danzas y que ofrecen a los vecinos a cambio de dinero. Por la tarde, los diablos se reúnen sin llevar su indumentaria, para cenar todos juntos e intercambiar las experiencias que vivieron durante las festividades. La cena es elaborada por los diablos y suele consistir en oveja frita con ajos.

Día 5 de febrero

El 5 de febrero, denominado también como día de “el nieto”, los diablos se reúnen una vez más para comer. Volverán a comer juntos el día 15 de agosto.

Para concluir nuestro enfoque sobre las festividades en honor de la Virgen Candelaria y San Blas en Almonacid del Marquesado,  se ha basado en el origen pagano de la fiesta, su permanencia a lo largo de los siglos y por supuesto, la piedad y la devoción que caracterizan a los habitantes de Almonacid del Marquesado que ya en 1964 impresionaron a Julio y Pío Caro Baroja y hoy siguen impresionando a visitantes de todas partes de España y del extranjero.

FUENTES

Abad Gonzalez, L. (2006) El patrimonio cultural como factor de desarrollo. Estudios multidisciplinares. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla – La Mancha, pp. 25-30

Caro Baroja, J. (1965) “Los “diablos” de Almonacid del Marquesado”, Revista de dialectología y tradiciones populares. 21 (1), (2), Madrid, pp. 40-62.

Caro Baroja, P. (2002) Recuerdos de un documentalista – Historias de la vieja querida.: Ed. Pamiela. 2012

 ENLACES

http://www.laendiablada.com/

Con la boca abierta. Cristina García Rodero

 

 

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