la noche en que nos hicimos hermanos

Por Katerina Alafouzou
Quintana es un pueblo pequeño y tranquilo que gracias a la decisión y a las actividades de sus vecinos y alcalde parece que intenta renacer. La gente que conoci allí me pareció que busca maneras de vivir simples y esenciales y no superficiales como ocurre en la actualidad. Uno de ellos es Leandro que dejó su trabajo en Madrid para volver a su pueblo y vivir de una manera completamente diferente.
La noche de la despedida fue una sorpresa. No porque fuera una noche especifica, al contrario, sino porque fue una fiesta, una reunión familiar. Los españoles habían preparado todo en abundancia. Nos ofrecieron bienvenida, amistad, bondad, diversión, comida, bebida…Era evidente que habían dedicado horas a preparar todo eso.
cena con los griegos
Habían puesto notas – invitaciones en  muchos puntos diferentes del pueblo invitando a los vecinos del pueblo a la cena con los griegos y llegó mucha gente que habíamos conocido los dias anteriores, además de los vecinos: Leandro y Maite, Jokin Garmilla de radio Valdivieso, el alcalde y su gran familia, las dos guapas españolas Carolina y su madre, Marta, que nos acompañaron en nuestra visita a Burgos, Jesús Mari Martínez y Maite, su mujer, quienes nos acompañaron en la ruta por Espinosa de los Monteros y los valles pasiegos y muchos más.
Nos ofrecieron también música y aunque esperábamos escuchar la dulzaina y el tamboril, dos instrumentos típicamente castellanos, José Ignacio, un cantaor de Medina de Pomar y su acompañante, un guitarrista asturiano, nos divirtieron y nos dieron a conocer el maravilloso e insuperable arte de la rumba.
Toda la noche estuvimos divirtiéndonos, comimos una variedad de asados, la famosa morcilla de Burgos, los ¨tortos¨, unas empanadas de chorizo que las panaderas del pueblo hicieron especialmente para nosotros y postres de la casa del alcalde, bebimos vino tinto de Rioja y bailamos juntos.

Al final de la fiesta nos despidieron con una canción española. Un resumen de todo esto podéis escucharlo al final del podcast que preparó Jokin con el primer programa radiofónico y que aparece en la entrada del blog ¨griegos en Valdivielso.

Mientras iba caminando hacia la torre, después de la última foto y los abrazos, oi a Jokin decir: ¨qué noche¨

La felicidad saltó al final a la vista de todos.

Muchas gracias de nuevo, y hasta el proximo viaje.

Un abrazo fuerte para todos los compañeros de viaje.

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