de Catrinas y otras damas elegantes, con Cristina de Garay

Aprovechando que estamos en días de celebración y recuerdo de difuntos hicimos un inciso en nuestra ruta por Soria a través de los versos de Antonio Machado para recibir a  una invitada especial en nuestro curso de rutas inéditas: Cristina de Garay de López Masegosa, una joven y elegante dama mexicana de 94 años, que vino a compartir con nosotros sus conocimientos sobre la fiesta de los muertos, una celebración fuertemente arraigada en el alma mexicana.  La acompañaron su hija Cristina y Ioanna, nuestra compañera, quienes nos llevaron al país azteca improvisando en la clase un pequeño altarcito de muertos. Desde aquí queremos agradecerles su contribución a estas dos tardes inolvidables en las que aprendimos sobre la historia común de México y España .

Las Catrinas flanqueando la ofrenda de pan de muertos

Las Catrinas flanqueando la ofrenda de pan de muertos

detalle del pan de muertos

detalle del pan de muertos

Vinieron principalmente a hablarnos de los orígenes precolombinos de la fiesta y de su evolución al entrar en contacto con otra cultura que ha mantenido desde siglos una estrecha relación con la muerte: la española. De ambos mundos surge la actual fiesta de los muertos que se celebra en México y que en España es conocida como día de Todos los Santos y día de los Fieles Difuntos, los días 1 y 2 de noviembre.

Catrina rivera

Fragmento del mural ¨Sueño de una tarde dominical en la Alameda ¨ de Diego Rivera, donde el artista se representa a sí mismo como un niño cogido de la mano de la muerte o ¨Catrina¨. Detrás Frida Kahlo y a la derecha José Guadalupe Posada, su creador, a quien también lleva de la mano.

Desde Mictecacíhuatl, la Dama de los Muertos azteca,  a las damas elegantes de José Guadalupe Posada y Diego Rivera ¨Las Catrinas¨, nos fuimos a la amada española  de Federico García Lorca, quien afirmaba en su ¨duende¨que ¨un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo…¨, aunque más tarde reconocía ¨En el mundo, solamente México puede cogerse de la mano con mi país¨. Para demostrarlo Cristina nos contaba que muchos mexicanos pasan la noche en el cementerio, donde preparan un maravilloso altar decorado con los símbolos de la vida y de la muerte, aportación de las creencias azteca y cristiana. Allí festejan junto al difunto y lo agasajan con los manjares que más le gustaban en vida, devolviéndolo a la vida por una noche. No es extraño entonces, -nos decía-, que cuando uno entra en un cementerio mexicano le pregunten: ¿Y usted, a quién acompaña?

Imagen nocturna de un cementerio mexicano en el día de los Muertos

Del Lorca enamorado de la muerte española no fuimos al gran Octavio Paz, que nos dio pie para hablar del significado ritual de la celebración mexicana, en contraposición con la falta de significación de la muerte moderna. Cosas de pobres, no de ricos, como afirma en su libro El laberinto de la soledad, un libro clave para entender la esencia del alma mexicana. ¨Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiestas populares. Los países ricos tienen pocas: no hay tiempo, ni humor ¨. Bendita pobreza y bendito humor, porque de chistes sobre la muerte sabemos mucho ambas culturas. 

Nos da un ejemplo de ello José Guadalupe Posada, este revoltoso y magnífico ilustrador mexicano que le puso cara a la Catrina, en su Rebumbio de calaveras de 1904:

Quien quiera gozar de veras
y divertirse un ratón,
venga con las calaveras
a gozar en el panteón.
 
Hay hermosas garbanceras,
de corsé y alto tacón,
pero han de ser calaveras,
Calaveras del montón.
 
Pero no quiero olvidar
a las lindas Margaritas,
tan amantes de bailar,
y a quienes gusta ostentar,
porque se creen muy bonitas,
la muerte les ha de herir,
sin mirar su presunción,
y aunque se van a afligir,
yo les tengo que decir
Calaveras del montón.
 
 
 
 
 
 
 

Aunque se nos fue gran parte del tiempo en estas asociaciones entre lo mexicano y lo español, no pudimos evitar interesarnos por otros aspectos de una vida tan rica en experiencias. De la mano de Cristina hicimos un breve recorrido por su biografía. El colegio de monjas en Quebec, donde la mandaron a estudiar francés. Sus años universitarios, en los que no era fácil para una mujer ser estudiante – Recuerdo que a la dificultad de afrontar un examen oral ante un tribunal de hombres que me miraban como un bicho raro, hubo que añadirle los gritos de los alumnos que se encontraban allí. ¨!A ver qué sabe la Leona!¨ , me gritaban-. Su llegada al París efervescente de Picasso, Breton y Cocteau para estudiar Ciencias Políticas y Sociales en la Sorbona. 

La vuelta a la Ciudad de México, los estudios de Antropología y su relación con las profesoras españolas en el Instituto Francés. A través de ellas traba conocimiento con los exiliados de la República Española¨…gente de mucho valor intelectual¨, visita el edificio Río de Janeiro donde viven refugiados y conoce a algunas personalidades ¨…recuerdo a las hermanas del Presidente Azaña que tuvieron que ponerse a coser para poder sobrevivir¨. Aquí tenían lugar largas tertulias sobre los acontecimientos de la guerra y se evocaba el regreso a una España a la que muchos de ellos no volverían nunca. En aquel tiempo conoce a Julio López Masegosa,  secretario del Presidente de la República Española en el exilio, Juan Negrín, con quien se casaría más tarde.

Todo esto nos dejó Cristina de Garay, memoria viva de una historia compartida por nuestras dos naciones. Y algo más, un anhelo en nuestras almas viajeras… El de cruzar el charco algún día no muy lejano y llevar nuestras rutas hacia ese país al que nos unen tantas pequeñas y grandes historias.

Al final nos comimos a los muertos en forma de pan, alimentando así ¨…la voracidad de la vida, siempre insatisfecha¨ como dice Octavio Paz y acabamos brindando por ellos y por nosotros.

Os dejamos con un fragmento del ¨Sueño de la muerte¨ de Francisco de Quevedo, quien recibió la visita de una elegante dama que, por lo que describe, debía tener un aspecto muy parecido al de la ¨Catrina¨ mexicana. Que lo disfrutéis.

¨En esto entró una que parecía mujer, muy galana y llena de coronas, cetros, hoces, abarcas, chapines, tiaras, caperuzas, mitras, monteras, brocados, pellejos, seda, oro, garrotes, diamantes, serones, perlas y guijarros. Un ojo abierto y otro cerrado, vestida y desnuda de todas colores; por el un lado era moza y por el otro era vieja; unas veces venía despacio y otras aprisa; parecía que estaba lejos y estaba cerca, y cuando pensé que empezaba a entrar estaba ya a mi cabecera. Yo me quedé como hombre que le preguntan qué es cosi y cosa, viendo tan extraño ajuar y tan desbaratada compostura. No me espantó; suspendióme, y no sin risa, porque bien mirado era figura donosa. Preguntéle quién era y díjome:
-La Muerte.
-¿La Muerte?
Quedé pasmado, y apenas abrigué en el corazón algún aliento para respirar, y muy torpe de lengua, dando trasijos con las razones, la dije:
-¿Pues a qué vienes?
-Por ti -dijo.
-¡Jesús mil veces! Muérome, según eso.
-No te mueres-dijo ella-. Vivo has de venir conmigo a hacer una visita a los difunctos, que pues han venido tantos muertos a los vivos, razón será que vaya un vivo a los muertos y que los muertos sean oídos. ¿Has oído decir que yo ejecuto sin embargo? Alto; ven conmigo.
Perdido de miedo le dije:
-¿No me dejarás vestir?
-No es menester -respondió-, que conmigo nadie va vestido, ni soy embarazosa. Yo traigo los trastos de todos, porque vayan más ligeros. Fui con ella donde me guiaba, que no sabré decir por dónde, según iba poseído del espanto. En el camino la dije:

-Yo no veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan unos huesos descarnados con su guadaña. 

Paróse y respondió:

-Eso no es la muerte, sino los muertos o lo que queda de los vivos. Esos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre; la muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte, tiene la cara de cada uno de vosotros y todos sois muertes de vosotros mismos; la calavera es el muerto y la cara es la muerte y lo que llamáis morir es acabar de morir y lo que llamáis nacer es empezar a morir y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su muerte cada día y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras casas están llenas della y que en vuestro lugar hay tantas muertes como personas, y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros, y primero sois calavera y huesos que creáis que lo podéis ser¨

Vídeo: día de muertos en México 

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6 pensamientos en “de Catrinas y otras damas elegantes, con Cristina de Garay

  1. Katerina Alafouzou

    Buscando en la literatura griega moderna algún texto satírico sobre la muerte me he encontrado con Giorgos Souris. (2 febrero 1853-26 agosto 1919). Uno de los mas importantes poetas satiricos con dones intelectuales.

    Se le ha calificado como un poeta fértil, de abundantes de versos. Escribia siempre satirizando al pueblo, reyes, nobles, politicos etc., y todo sin insultar. Frecuentemente expresaba una especie de autosarcasmo (en su poema “mi pintura”). Algunos críticos han restado valor artístico a sus poemas, considerándolo más como un coplista que como un poeta.
    En su poema Psichosábato (Sábado de ánimas) hace referencia a los muertos en tono sarcástico y los tiene por felices porque no saben, no ven y no oyen nada del desastre del país. Tambien se refiere a que los muertos son todos iguales (Solo huesos desnudos).
    Ta Ψυχοσάββατα (Psichosabata).
    La iglesia ortodoxa ha fijado dos sábados por año dedicados a los muertos. El uno se celebra antes del domingo de Cuaresma y el otro antes del domingo de Pentecostés. La gente va a los cemeterios o a la iglesia con pan para la liturgia, y un díptico donde se escriben los nombres de vivos y muertos, con velas y kollyva (una masa de trigo dulce que se ofrece en los funerales).

    ΨΥΧΟΣΑΒΒΑΤΟ

    Και παλι ψυχοσάββατον!… τα πάντα ματαιότης!
    και είδον τα γυμνά οστά και είπα μοναχός:
    Τις άραγε ο βασιλεύς και τις ο στρατιώτης?
    Τις άραγε ο πλούσιος και ποίος ο φτωχός?
    Τις ο ανήρ, τις η γυνή, τις Τούρκος και τις Έλλην?
    Εις μίαν πάντες οι νεκροί συμφύρονται αγέλην.

    Σας μακαρίζω εκ ψυχής, θνητοί αποθαμένοι,
    διότι δεν γνωρίζετε στον κόσμο τι συμβαίνει,
    διότι δεν γνωρίζετε τας τόσας φασαρίας
    και ότι κι άλλας προσκαλούν σειράς της εφεδρείας,
    διότι δεν ακούετε ποτέ περί του σ τ ά τ ο υ ς,
    κι ούτε το χάλι βλέπετε του έθνους και του κράτους……

    Ό,τι κι αν γίνεται για σας μια νούλα είναι μόνο
    κι ουδέ σαλιάρη φαφλατά η λίμα σας σκοτίζει,
    και κάθε Ψυχοσάββατο ή δυό φορές το χρόνο
    ιεροκήρυξ άγριος στ’ αυτιά σας τσαμπουνίζει
    Αλλά κατ’ ευτυχίαν σας και τούτον δεν ακούτε,,
    και περιπόθητος σιγή τριγύρω σας απλούται.

    ……………………………………..
    ………………………………………..
    ……………………………………..

    Σας μακαρίζω εκ ψυχής θνητοί αποθαμένοι,
    διότι δεν γνωρίζετε στον κόσμο τι συμβαίνει,
    διότι όλοι κείτεσθε εις μίαν γην αντάμα,
    διότι δεν ακούετε το γέλιο και το κλάμα,
    ουδέ συχώρια και ψαλμούς και λόγια τρυφερά,
    και ούτε εμένα τον Σουρή, τον πρώτο μασκαρά.

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  2. Marilena Stamouli

    En Grecia, la iglesia ortodoxa honra a sus difuntos en fechas concretas, conocidas como “los Psicosábados o sábados de las almas”. Estos dias son tres a lo largo del año: el sábado de Carnaval, el sábado antes de Pentecostés y el sábado de San Demetrio, que se celebra el sábado anterior a la festividad de San Demetrio de Salónica, el 26 de octubre. En estos días especiales, el sacerdote oficia responsos litúrgicos por los familiares y los fieles fallecidos. Los familiares de los difuntos preparan un plato de “koliva”, que consiste en trigo hervido condimentado con miel, azúcar, almendras y granos de granada. Llevan este plato a la iglesia para que sea bendecido por el sacerdote, y después de la misa lo ofrecen a todos los asistentes a la conmemoración. Estos dias también la iglesia conmemora a todos los que murieron en un país extranjero, en el mar, en las montañas, en guerras, hambrunas, incendios, heladas y tal vez no han tenido recursos. Es una tradición heredada de los Santos Apóstoles, con el fin de que los que no recibieron exequias por alguna razón, puedan ser incluidos en las conmemoraciones generales.

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  3. Ioanna Felicia Papadatou

    En todas las culturas se honra los muertos, cada una con su tradición y rituales. Una de las cosas que mas me gustan en la cultura mexicana és que el Dia de los Muertos se festeja con alegría porque és un encuentro, una comunicación con los meurtos queridos. Creo que esta és la diferencia principal entre la cultura mexicana y griega (en lo que se refiere a los muertos), donde nosotros estamos en un mundo y ellos en otro, és una separación definitiva. Los rituales aqui son tristes y dolorosos.
    Sin embargo, todas las tradiciones expresan la cultura de los pueblos en profundidad y és siempre un placer conocer otras costumbres y rituales.

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  4. Eleni Kapon

    Mi madre me contó una historia verdadera que sucedió cuando un tío de ella murió . La costumbre que había, hace años para despedir el fallecido y que hoy no existe, por lo menos en las ciudades, aunque quizás sí en algunos pueblos : tenían al fallecido en la casa hasta su enterramiento, dentro del féretro, en el centro de una habitación y alrededor se reunían la familia, los parientes y amigos y los vecinos …Toda la noche llorando ,charlando, cotilleando, contando algunas veces chistes para consolar a la familia. De repente y por un momento el tío ,el fallecido, se levantó de su féretro. Imaginaos lo que pasó: gritos, pánico, miedo….Todos corrían fuera de la casa . Este es un fenómeno que en griego se llama “νεκροφάνεια»-muerte aparente o catalepsia. Pero aquí sucedió durante un minuto y el fallecido estaba finalmente muerto.
    Se han contado historias de personas sepultadas en ese estado (de muerte aparente) y cuando se exhuman los cuerpos muestran signos de angustia al haber muerto asfixiados, encontrándose las tapas de las féretros arañadas por dentro. Por eso el enterramiento del fallecido se hace 24 horas después su muerte.

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  5. annavelonia

    El tema de la ´´muerte´´ me dio motivos para recordar un poema del poeta Costas Cariotakis (1896- 1928), un poeta especial y extraordinario de principios del siglo XX. Fue un hombre que no pudo adaptarse a las reglas de su época, un vanguardista cuyos versos han permanecido frescos y modernos hasta hoy. Ha inspirado mucho a las generaciones siguientes de poetas en Grecia. Tenía un carácter particular, raro y un espiritu rebelde, anticonformista, sarcástico e irónico que molestaba mucho a la clase burguesa de la época. Su trabajo como funcionario del Ministerio del Interior lo obligó a trasladarse a algunas provincias del estado griego, situación que lo condujo paulatinamente a la depresión. Al final se suicidó en su último destino, Preveza, a la edad de 33 años. Pocos días antes de su muerte escribió unos poemas llenos de amargura, sarcasmo e ironía sobre la realidad prosaica y los modales hipócritas de la sociedad griega. En su poema imponente y representativo de esos días, ¨Preveza¨, busca e intenta señalar la idea de la presencia de muerte en cada uno de los aspectos de la vida cotidiana de una ciudad provinciana.
    Intentamos en clase la traducción del poema, sacrificando la rima del original en griego, para centrarnos sobre todo en el significado. Aquí está:

    Preveza

    Muerte son los grajos que se golpean
    contra los muros negros y las tejas.
    Muerte las mujeres que se dejan amar
    como si estuvieran pelando cebollas

    Muerte las calles sucias e insignificantes
    con sus nombres ilustres y eminentes,
    el olivar, el mar alrededor y el sol
    también, muerte entre las muertes.

    Muerte es el guardia que controla
    En la balanza la ración escasa.
    Muerte los jacintos en el balcón
    Y el maestro con el periódico.

    Base, Guarnición, Destacamento de Préveza.
    El domingo escucharemos a la banda.
    Abrí una cartilla en el banco,
    primer ingreso treinta dracmas.

    Caminando despacio por el muelle
    “¿Existo?”, dices, más tarde, “! No existes!”
    Llega el barco. Izada la bandera.
    Tal vez venga el señor Prefecto.

    Si al menos uno entre la gente
    Esta, se muriera del tedio…..
    Silenciosos, tristes, con buenas maneras
    Nos divertiríamos todos en su entierro.

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  6. Rallou Kendridi

    Como el Día de los Muertos me inspiró este encuentro….

    El crepúsculo reptaba sobre las aguas oscuras y serenas del río Ajérontas y los asfódelos daban un último bostezo antes de cerrar sus ojos cansados tras la tortura implacable del sol. Reinaba un silencio de ultratumba que solo se veía interrumpido por un aleteo precipitado de murciélagos y el ladrido insistente de Cerveros.

    Repentinamente, una figura oscura surgió del fondo del río. Era él, Jaros, alto y escuálido, majestuoso en su capa negra, blandiendo su guadaña, rey indudable y omnipresente en el infinito mundo de los muertos.
    Su mirada vacía e inexorable se extendió sobre su dominio.
    Los cementerios desbordaban de súbditos suyos. Negras figuras desesperadas apenas arrastraban los pies entre los senderos cipresinos de cruces y ángeles. Desoladas madres, hijas e hijos desarraigados, llantos y gritos abrumadores mezclados con sollozos ahogados y lágrimas silenciosas. Llevaban ofrendas de flores, encendían candiles, servían cóliva en un vano esfuerzo por reconciliarse con el dolor, la pérdida, la eterna oscuridad.
    Estaba contento, la tristeza y el miedo anidaban en todas las almas. Como una escasa muestra de generosidad hacia el mundo, decidió alejarse.

    Apenas había girado la espalda, una chispa de luz rompió la oscuridad y oyó unos ecos curiosos que se acercaban. Giró paulatinamente pero ya le rodeaban las luces de miles de velas y los gritos alegres de un mar de personas disfrazadas de esqueletos de todos los colores.
    Los cementerios inundados en luz naranja, desbordaban de calaveras festivas llevando ofrendas en mano, bebidas, comidas, flores que depositaban sobre las tumbas, bailando sin parar en un entorno donde se mezclaban clases sociales, música y risa. Los muertos abandonaban sus tumbas, tomaban tequila y panes que llevaban sus nombres.

    Enfurecido, se preguntaba quiénes eran esos intrusos que se atrevían a pisar su reino y despreciar su supremacía como señor des las tinieblas. Se disponía a preparar su guadaña cuando la vio. Una figura alta y elegante, de movimientos lentos y graciosos, se paseaba entre los vivos y los muertos. Su grandioso sombrerazo emplumado era de colores brillantes y fosforescentes.
    Lo abordó con aire alegre y a la vez desdeñoso, se detuvo un momento y le dedicó su sonrisa eterna. Sus cuencas abismales se midieron un rato. Si hubieran tenido mejillas se habrían ruborizado. Poco después ella se alejó despacio con paso firme, mezclándose entre los entusiasmados esqueletos.

    Los tamboriles de fiesta se fueron apagando con el toque del alba, que halló a Jaros tropezando entre botellas de tequila, mandíbulas y alfombras de flores y almas que se precipitaban hacia sus tumbas.
    Perplejo y confundido no prestó atención a una bandada de traviesos gorriones que adornaban la negrura de su capa con flores amarillas.

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